
Brain rot: ¿y eso con qué se come?
Por: Ricardo Berlanga, estudiante UDEM del posgrado en Diseño Gráfico
Si estás leyendo esto, nos encontramos en el año 2025 (de lo contrario, quizás seas del futuro). Cualquiera que sea el caso, probablemente estos días te has sentido fatigado, distraído, con las ideas dispersas o incluso has notado que tu atención ha disminuido al ver una película, mientras que el tiempo en pantalla de tus dispositivos aumenta constantemente. Más te sorprenderá aún saber que no estás solo en esto. Pero, ¿por qué sucede?
En 2024, el diccionario de Oxford revela cuál ha sido la palabra del año. ¿Te imaginas cuál es? Te sorprenderemos: “brain rot”. Esto solo plantea más preguntas: ¿qué significa esta palabra?, ¿qué implica su impacto en la cultura popular?

Pues bien, esta es una expresión en inglés formada por “brain” (cerebro) y “rot” (podrido), así que podemos traducirla como “cerebro podrido”. Este término se utiliza para describir el estado de alguien que ha estado expuesto durante una cantidad considerable de tiempo a contenido de bajo valor encontrado en redes sociales.
Vivimos sobreestimulados
Las consecuencias de este fenómeno se extrapolan a nuestro día a día, principalmente en aspectos como nuestra concentración, memoria y salud mental. Por lo tanto, esto hace que tareas que llevan un nivel diferente de concentración como leer un libro, ver una película prolongada o realizar cualquier actividad que requiera un mayor esfuerzo se vuelvan aún más difíciles.

Todo esto puede generar en nosotros una fatiga mental e insatisfacción, ya que consumir tanto contenido en poco tiempo afecta la forma en que nuestro cerebro obtiene recompensa al realizar una determinada actividad.
Se estima que el lapso de atención promedio de un adulto es de 8,25 segundos, lo que significa que nos perdemos de mucho de lo que sucede a nuestro alrededor, tanto de las cosas positivas como de las negativas. Esto puede limitar nuestra capacidad de ser actores de cambio. El entretenimiento no tiene por qué ser algo malo, pero si no equilibramos su consumo, puede alejarnos de muchos aspectos de nuestra realidad inmediata. Hacer un uso más consciente de nuestro tiempo es la clave para encontrar un balance saludable.

Ahora, ¿qué podemos hacer?
¿Eso significa que debemos dejar de consumir contenido en redes sociales o abandonar por completo el uso de la tecnología? Por supuesto que no. ¡No todo está perdido! La clave no es eliminar, sino equilibrar. La tecnología y las redes sociales pueden ser herramientas valiosas si son usadas de manera consciente y moderada.
Podemos mejorar la relación que tenemos con nuestros dispositivos al implementar hábitos más conscientes. Por ejemplo, ser más selectivos con el contenido que consumimos, dándonos pausas de las pantallas y dedicando tiempo a actividades que nos ayuden a estar más presentes como leer, salir a caminar o simplemente disfrutar de un momento sin distracciones. Después de todo, la calidad del contenido que consumimos es tan importante como la de los alimentos que ingerimos. Así como no es necesario bloquear por completo un tipo de comida, es importante recordar que el equilibrio en ella es esencial.

Iniciar el cambio y mejorar nuestros hábitos puede ser complicado al principio, pero lo mejor es empezar de menos a más. Por ejemplo, podemos usar aplicaciones como Opal, que bloquea las apps que seleccionemos por el tiempo que elijamos, establecer metas para proyectos personales, aprender una nueva habilidad y hacer ejercicio son muchas de las opciones que tenemos para contrarrestar el brainrot.
Conclusión
Siempre podemos tomar un rol activo en la búsqueda de soluciones para estar más presentes en nuestro día a día, formar relaciones más sanas con nuestro entorno y las personas que nos rodean, y vivir con mayor conciencia. De esta manera, evitamos una vida de insatisfacción guiada únicamente por el entretenimiento.