
Claves para detener el doomscrolling
Por: Hannah Bujdud, estudiante de 8.° semestre de la Licenciatura en Psicología Clínica
¿Descansas? Si continúas leyendo, imagino que la respuesta es no, o tal vez tienes la duda de si lo haces realmente. Hay muchas razones por las que puedes no descansar bien: la escuela, el trabajo, situaciones familiares, amigos; todas exigen cierto grado de energía de tu parte, de esfuerzo mental para solucionarlas o, en su defecto, de descubrir cómo vivir con ellas.
Añadido al estrés de la vida diaria, a veces puedes invertir energía en cosas que no necesariamente representan un desafío o una amenaza directa para tu vida. Vamos a ejemplificarlo con películas. Una película casi siempre involucra un conflicto que te tensa, te emociona, te enoja o te entristece, al menos hasta que se resuelve, y cuando esto pasa, sientes alivio. Si no son películas, puede ser el drama de las redes sociales: que si este nuevo influencer fue expuesto por engañar a su pareja y más temas que se vuelven tendencia en internet.
La diferencia aquí radica en que las películas terminan, o en su defecto las abandonas y te olvidas de ellas, sin embargo lo que sucede en el mundo no se puede pausar. En internet, con solo deslizar el dedo sobre la pantalla, estamos expuestos a un sinfín de catástrofes y tragedias que acontecen todo el tiempo. El doomscrolling es justo el hábito de consumir de manera compulsiva noticias negativas o catastróficas de forma continua. Este término se popularizó en tiempos de pandemia y, a pesar de que volvimos a la normalidad, este hábito no se ha detenido. ¿Lo haces seguido?

La realidad es que el cuerpo humano no está hecho para acceder a esta cantidad de información y menos de forma continua. Por ejemplo, digamos que vas de campamento al bosque y te encuentras un oso frente a frente, sin moverse. En ese momento tu cuerpo se prepara para huir o luchar: libera adrenalina y noradrenalina, tu corazón se acelera, hiperventilas, te olvidas de todo con el objetivo de correr lo más rápido posible o pelear con todas tus fuerzas. Estos síntomas son muchos de los que acontecen cuando nos da ansiedad porque nos estamos preparando para afrontar lo que creemos inevitable.
¿Cómo es que esto se relaciona con la exposición interminable de noticias catastróficas? Para allá voy: digamos que vas de campamento al bosque, sí, pero no te encuentras con un oso. De hecho te quedas tres días y nada. Sin embargo, antes de que te fueras de campamento, tu mamá te dijo que tuvieras cuidado porque en la zona a la que vas hay osos. Cuando llegas al campamento cada pequeña cosa que percibes, cada rama que se rompe, cada arbusto que se mueve tiene el alto potencial de ser un oso, ¿no? O al menos eso piensas. Te la pasas en tensión todo el tiempo, alerta de que vaya a aparecer y, al final, vuelves exhausto a casa. Eso mismo sucede con el doomscrolling porque nuestro cerebro no diferencia entre una amenaza inminente, como un oso frente a ti, y una amenaza imaginaria, como el oso en tu cabeza y en la de tu mamá.

Eso significa que si estamos horas y horas viendo noticias de catástrofes en el mundo vamos a terminar exhaustos, porque todo el tiempo estamos percibiendo una amenaza. Y esto no es solo una metáfora: en nuestro cerebro la amígdala se encarga de detectar el peligro. Cuando percibe una amenaza, real o no, la amígdala envía señales que activan el sistema hormonal del estrés, lo que provoca la liberación de cortisol. El cortisol es la hormona que, entre otras cosas, aumenta la energía del cuerpo al liberar glucosa (azúcar) en el hígado, regula el metabolismo, controla la presión arterial, etc. En síntesis, nos prepara para huir o luchar. Pero, ¿qué pasa si estamos todo el tiempo en alerta? Como cuando el oso era imaginario.
¿Podemos, de verdad, estar estresados todo el tiempo? Si nuestro cuerpo interpreta que solo así podremos estar seguros, sí, definitivamente podemos. Y viene con sus respectivas consecuencias: El estrés sostenido provoca fatiga, ansiedad, insomnio, dificultades en la concentración… y la lista continúa. Es inquietante pensar en las consecuencias que genera el estrés, ¿verdad? Sin embargo, siempre se está a tiempo para intentar disminuirlo, y siempre está bien fallar en el intento.

Te voy a proponer varias potenciales soluciones, específicamente hablando del estrés generado por el doomscrolling:
1. Limita el tiempo que pasas en redes. Sonará repetitivo pero pasar tanto tiempo en redes sociales sí afecta. La exposición constante a este contenido activa la dopamina y disminuye la tolerancia al aburrimiento, haciendo cada vez más difícil la concentración en clases, películas o conversaciones. Si a eso le sumas el bombardeo de malas noticias, el resultado es el estrés y una atención fragmentada. La solución es tan simple como ponerte un límite de tiempo para usar las redes y cumplirlo.
2. Cambiar de actividad. Si te encuentras en un episodio de doomscrolling, haz uso de tu fuerza de voluntad y deja el celular a un lado. Camina, baila, píntate las uñas o levanta pesas. Lo que quieras, pero muévete, el movimiento ayuda a que el cuerpo procese la activación que se generó mientras estabas en alerta y regrese a la relajación.
3. Comparte con otros. Hay muchos acontecimientos allá afuera que pueden dañarte directa o indirectamente, lo que provoca miedo y estrés. Y si no pueden dañarte, igual pueden ponerte triste o hacerte enojar. No estás solo en tus percepciones del mundo. Habla de estos temas con otras personas, con gente que quieres; créeme que hay mucha gente que lo necesita tanto como tú.
El mundo no se caerá a pedazos mientras haya gente que intente salvarlo. Pero para lograrlo, necesitamos descansar. El primer paso es cuidarnos a nosotros mismos para poder cuidar a otros. No estás solo.
Referencias
George, A. S., George, A. H., Baskar, T., & Karthikeyan, M. M. (2024). Reclaiming our minds: Mitigating the negative impacts of excessive doomscrolling. Partners Universal Multidisciplinary Research Journal, 1(3), 17–39. https://doi.org/10.5281/zenodo.13737987.
Girotti, M., Bulin, S. E., & Carreno, F. R. (2024). Effects of chronic stress on cognitive function: From neurobiology to intervention. Neurobiology of Stress, 33, 100670. https://doi.org/10.1016/j.ynstr.2024.100670.
Ries Wexler, J. (2025). The surprising way doomscrolling rewires your brain. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/health/article/how-news-affects-your-brain-and-body.
Salamone, J. D., & Correa, M. (2024). The neurobiology of activational aspects of motivation: Exertion of effort, effort-based decision making, and the role of dopamine. Annual Review of Psychology, 75, 1–32. https://doi.org/10.1146/annurev-psych-020223-012208.

