El reto de imaginar el Centro Roberto Garza Sada

Por: Jorge Eduardo Galván Salinas. Profesor y director de Posgrados en el Departamento de Arquitectura. UDEM.

¿Cómo nació el más icónico de los edificios de nuestro campus?

Tras sus más de 10 años de operación, el Centro Roberto Garza Sada (CRGS) de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Monterrey (UDEM) es, sin duda, un referente en materia de educación en las áreas de arquitectura y diseño. Con motivo de esta fecha, la Universidad ha producido el documental CRGS: 10 años creando, que narra la historia y origen de este icónico edificio de la UDEM, pero que, sobre todo, nos revela el proyecto de un ideal transformador concebido por el empresario y filántropo regiomontano don Roberto Garza Sada.

Doña Margarita Garza Sada, hija de don Roberto, fue, desde su concepción, la impulsora del proyecto del Centro de Arquitectura y Diseño de la UDEM, que lleva el nombre de su padre. Doña Margara —como cariñosamente la recordamos— fue promotora de los ideales de su padre y patrona de las artes en nuestra ciudad y en todo el país. Su visión e impulso a las artes dio origen a un entonces sueño inimaginable: el de tener un espacio único para la creación en Latinoamérica.

La materialización de este sueño se concretó en el imponente edificio del Centro Roberto Garza Sada, diseñado por el arquitecto japonés y premio Pritzker, Tadao Ando. No pocos fueron los retos que debieron ser superados para su edificación: desde desafíos de construcción, de estructura, de tiempo y uso del espacio de la obra, hasta el ir y venir de los expertos y del mismo Ando, quienes viajaban de Monterrey a Osaka, Japón, donde se ubica el despacho del maestro japonés.

Imágenes: Cortesía

Entre los retos de estructura para el edificio estuvo el de tener que ingeniar un nuevo sistema de cimbras deslizantes para formar el “abanico” de sus fachadas internas. Los retos en materia estructural y de instalaciones para la obra fueron uno a uno superados por los constructores y por la fuerza y tenacidad de sus benefactores. Uno de estos desafíos fue el uso del concreto y del acero en el edificio, algo nunca antes hecho en el país. La estructura interna es de acero, pero el concreto estructural de alta resistencia es el que le da la rigidez que le permite sostenerse en dos puntos, librando un claro que, como abanico abierto, forma la “vela” que da paso a su nombre: “La Puerta de la Creación”.

Igualmente, el emplazamiento del edificio en el campus de la UDEM es atípico y constituye un reto no menor. Mientras que todos los edificios del campus siguen una orientación oriente- poniente en sus ejes principales, y sus fachadas ven al sur y norte de acuerdo con los preceptos de la arquitectura racionalista, el edificio proyectado por Ando da un giro atípico de 45 grados en su orientación para alinearse con las visuales hacia la Sierra Madre y el Cerro de las Mitras. La inclinación formada por la vela sigue la caída natural de ambas montañas, enmarcando con esplendor las visuales hacia el entorno natural del campus; y en un gesto inesperado, captura lo más emblemático de nuestro pasaje: la monumentalidad de las montañas que nos rodean.

La modulación del edificio resulta extraordinaria. Cuenta con seis niveles y para subir a cada uno de ellos, las escaleras cuentan con exactamente 36 peldaños. El largo del edificio es de 99 metros, y mide 27 metros de ancho. El maestro Ando proyectó el edificio desenvolviendo la proporción del número nueve, y en su ejecución no podía haber error de interpretación: ni un escalón más ni uno menos, ni un metro más ni uno menos en sus proporciones armónicas. Un reto de precisión y disciplina, característico de los japoneses, y bien asumido y entendido por los hábiles constructores que le dieron vida al concreto y el acero que lo conforman.

Pero consideremos lo que fue el paso posterior a la edificación del centro: el sentido ético y moral que impulsa el proyecto de doña Margara para el CRGS.

Imágenes: Cortesía

Si bien el edificio es solo el contenedor, la materialidad —que permite que se realicen las actividades cotidianas de los alumnos y maestros de arquitectura y diseño— encierra en su interior algo no menos preciado que sus muros de concreto colado en sitio: la semilla de la creatividad de las futuras generaciones, de aquellos que modificarán nuestro entorno y nuestra sociedad, inspirados por la visión transformadora de don Roberto: “Siempre con los pies en la tierra y la mirada en el cielo”.

La Puerta de la Creación materializa los principios y valores de la UDEM, pero sobre todo nos guía en la visión y el sueño de trascender en el servicio a los demás, una visión de don Roberto y un sueño de doña Margara.

Los invito, estimados lectores, a que no se queden solo con lo que hoy les comparto sobre la historia del Centro Roberto Garza Sada. Recórranlo y “vivan” sus pasillos, ágoras y aulas y, si quieren saber más, vean el documental CRGS: 10 años creando