¿Horas? ¿Días? Por qué perdimos el sentido del tiempo en cuarentena

Marzo duró como 20 años; abril 10 días y mayo, hasta ahora, parece que serán 15 largos años más. Si, como muchos de nosotros, sientes que el tiempo pasa muy lento –o muy rápido–, te explicamos la ciencia detrás de esta confusión… aunque en realidad apenas vamos en el segundo mes de estar en casa.

La respuesta está en la filosofía del tiempo que se dedica a estudiar los procesos psicológicos con los que entendemos el tiempo y cómo vemos el mundo en relación a él. El Dr. Adrian Bardon, profesor de filosofía con un libro al respecto (A Brief History of the Philosophy of Time) explicó a Vox por qué, en un periodo que parece no tener fin, la percepción cambia de acuerdo a nuestra situación.

El tiempo interno

https://www.instagram.com/p/B_0rBfFpY-o/

Para él, aunque parece ser un sentir universal, la principal confusión parte de nuestro sentido del tiempo interno (o tiempo subjetivo), que es muy complejo. No existe un solo reloj interno que podamos comparar con un reloj externo. Nuestro cerebro hace muchas funciones y procesos al mismo tiempo, cada uno siguiendo muchos relojes internos.

Por ejemplo, uno de ellos regula una función, como el ciclo de sueño, mientras otro controla nuestros recuerdos, y uno más, nuestras decisiones del momento. Como todos están operando al mismo tiempo y dependen de diferentes líneas del tiempo, pueden confundir nuestra percepción del mismo si estamos en circunstancias extrañas o un humor raro. Ahora, nuestros relojes internos están muy confundidos.

La cuarentena activa los dos factores que tienen la mayor influencia en nuestra percepción subjetiva del tiempo: el sentimiento y la atención. El tipo de sentimiento que tenemos afecta el tipo de atención que pondremos y ambos se combinan con las circunstancias externas. Por ejemplo, cuando estamos relajados y atentos en una actividad que nos gusta, como tocar la guitarra o pintar, tenemos algo llamado flujo, según los psicólogos. Es este espacio en el que te “pierdes” en la actividad, tienes un sentir de calma y placer e ignoras el tiempo por lo que parece pasar rápidamente. Los niños son expertos en hacer esto.

La cuarenta interrumpe este flujo porque, sin importar tu situación personal, es probable que tengan algún tipo de estrés o ansiedad y has perdido tu rutina. Así que el flujo se reemplaza por una rumia mental, es decir, pensamientos obsesivos y repetitivos internos sobre la situación, mejor conocido como “tener demasiadas cosas en la cabeza” que no permiten que te concentres. Este sentir altera nuestra percepción de tiempo rápido o lento.

Es una paradoja que viene de la misma situación. Al estar fuera de nuestra rutina, que nos hace sentir productivos y orgullosos, estamos lidiando con situaciones que no nos agradan y en la que estamos resolviendo más que cumpliendo objetivos a largo plazo.

Hay una diferencia entre la duración del tiempo mientras pasa y cómo lo juzgamos en retrospectiva. A veces pueden coincidir o divergir. En esta situación, la negatividad diaria hace que se sienta eterno, pero al terminar el día parece que se fue muy rápido porque no logramos nada. Lo mismo pasa con pensar que marzo fue muy largo y abril fue corto.

Nada nuevo bajo el sol

Otro enfoque culpa al aburrimiento extremo, como lo dice Kevin LaBar, neurocientífico cognitivo del Instituto de Ciencias del Cerebro de la Universidad de Duke. Al estar en la misma rutina día tras día en casa, privamos a nuestro cerebro de nuevos acontecimientos. “El cerebro disfruta de la novedad. Activa la dopamina cada vez que algo nuevo sucede y este químico ayuda a iniciar una medida del tiempo de este evento”. Entonces, el cerebro mide esta experiencia, crea una memoria, y más adelante, cuando lo recuerde, le ayudará a saber cuánto tiempo ha pasado a partir de éste. Si no hay novedades, ni dopamina, entonces el cerebro no se molesta en medir el tiempo y pierde la noción del mismo.

Mantener la mente ocupada

¿Cómo recuperar el flujo? El Dr. Eric Bardon insiste a sus alumnos a mantener su atención en una sola actividad y se desconecten del mundo por un rato. Dedicarse a nutrir hobbies, proyectos constructivos o aprender una nueva habilidad. Sigue su consejo en nuestra página donde puedes encontrar ideas como un nuevo idioma, cultivar un jardín, organizar tu librero y leer, entre otros para distraerte de este tiempo extraño.