
Lecturas para futuros emprendedores
Por: Dulce Arellano, estudiante de 9.° semestre de la Licenciatura en Dirección y Administración de Empresas
Emprender no comienza con registrar una empresa o con la primera venta: lo hace mucho antes, en la forma de pensar y ver alrededor. Donde muchos pueden ver rutinas, el emprendedor ve problemas que se pueden resolver; donde algunos ven riesgos, el emprendedor ve oportunidades. Esa forma de ver el mundo no es un talento innato reservado solo para unos cuantos: esa visión se entrena, y una de las mejores formas de hacerlo es saber elegir las lecturas correctas. En un país como México, donde la mayoría de las empresas son medianas y pequeñas que usualmente nacen del esfuerzo familiar, leer bien puede ser la diferencia entre repetir los errores de siempre y construir algo que perdure.
Por esto mismo, en este artículo se presentan cuatro lecturas que combinan la voz de autores mexicanos que han construido negocios en nuestra realidad y clásicos universales que han formado a generaciones de emprendedores. Leídas en conjunto, forman una guía: primero el transformar la manera de pensar sobre el dinero, después la manera de decidir, planear y negociar y, finalmente, la manera de actuar todos los días.

1. Padre rico, padre pobre, de Robert Kiyosaki
A través del contraste entre dos figuras paternas, una que trabajaba por dinero y otra que hacía que el dinero trabajara para ella, Kiyosaki enseña la diferencia entre como un buen sueldo no siempre significa tener libertad financiera. Para el lector mexicano, que muchas veces se le enseña y crece con la idea de que la meta es “un buen trabajo seguro”, el libro nos muestra que la seguridad no está en el empleo, sino en la educación financiera y en la capacidad de construir fuentes propias de ingreso que permanezcan.
2. El negociador, de Arturo Elías Ayub
Pocos empresarios mexicanos conocen el mundo de los negocios desde adentro como Elías Ayub, quien pasó de atender el mostrador de una tienda de telas a dirigir negociaciones internacionales. Su libro reúne consejos directos sobre lo que de verdad mueve una empresa: muestra cómo vender, cómo negociar y cómo tratar a la gente. Lo más impactante e interesante es que está escrito con anécdotas propias, demuestra que en México se puede hacer carrera empresarial desde un lado humano, trabajando con colmillo pero, sobre todo, con honestidad. Es un recordatorio de que en los negocios casi todo es negociable, excepto la reputación.

3. Pequeño Cerdo Capitalista, de Sofía Macías
Antes de administrar una empresa hay que aprender a administrarse y gobernarse uno mismo. Y ningún libro lo explica con tanta claridad y un poco de humor como este. Presupuestos, ahorro, deudas, tandas, afores e inversiones se explican en un lenguaje sencillo. Para quien sueña con emprender, este libro cumple una función doble: pone orden en las finanzas personales, que suele ser el capital semilla de todo negocio; y quita el miedo a los números, ayudándote a tener una base para comenzar, ya que un emprendedor que no domina su propia cartera difícilmente dominará la de su empresa.
4. Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey
Si los libros anteriores forman al empresario, este forma a la persona detrás del empresario. Este libro lo leí en una de mis clases, en donde Covey propone un camino de adentro hacia afuera: desde ser proactivo, empezar con un fin en mente, pensar en ganar ganar, y buscar entender para ser entendido. Más que técnicas, son principios, y por eso el libro sigue activo después de décadas. Para quien va a dirigir personas, negociar con proveedores y tomar decisiones bajo presión, estos siete hábitos son el sistema sobre el que corre todo lo demás ya que ninguna estrategia por más buena que sea sobrevive a un líder desordenado.

De la lectura a la acción
Ninguno de estos libros por sí solo hará que alguien inicie una empresa. Pero juntos cambian la pregunta que el lector se hace a sí mismo. Ya no se trata de: “¿tendré lo necesario para emprender?”, sino de: “¿qué problema puedo resolver, para quién, y a quién se lo vendo esta misma semana?”.
Ahí está la verdadera transformación. Los libros no fundan empresas, forman a las personas que las fundan. Entonces la invitación es doble: leer con intención y, sobre todo, cerrar el libro a tiempo para salir a hablar con el primer cliente. Porque la visión empresarial se enfoca leyendo, pero solo se comprueba emprendiendo.

