NANOCEL: Una nueva alternativa sostenible

Por: Staff 360° UDEM

En nuestro actual siglo XXI la sustentabilidad es (o debería de ser) pan de todos los días: buscar la manera ideal para desarrollar artículos (como alimento, ropa, etc.) que satisfagan nuestras necesidades sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. En pocas palabras: cuidar los recursos del planeta.

En ese sentido, María Fernanda Cortez Vázquez, alumna del Bachillerato Internacional de Prepa UDEM San Pedro, propuso NanoCel, una alternativa sustentable para producir biocelulosa. Este proyecto fue desarrollado con la asesoría de Nerla Angélica Silva Uribe, profesora de la Academia de Ciencias Naturales y de la Escuela de Ingeniería y Tecnologías.

NanoCel plantea la producción de celulosa bacteriana a partir de residuos como cáscara de piña y té de cáscara de naranja, utilizando un proceso de fermentación con kombucha. Esta biotecnología innovadora ofrece un camino más ecológico y económico frente a las prácticas industriales tradicionales.

Imágenes: Cortesía

La celulosa bacteriana, también conocida como nanocelulosa bacteriana, ha cobrado relevancia por sus propiedades biodegradables, biocompatibles y por su pureza química, ya que no contiene lignina y hemicelulosa. Además, presenta una estructura de nanofibras que mejora su estabilidad térmica y química, distinguiéndola de la celulosa vegetal. 

A diferencia de la celulosa tradicional, que requiere la tala de árboles y afecta ecosistemas naturales, la celulosa bacteriana es producida por microorganismos del género Acetobacter. Esto la convierte en una opción más amigable con el medio ambiente. De acuerdo con Silva Uribe, y con base en proyecciones recientes, el mercado global de la celulosa bacteriana fue valorado en 480.1 millones de dólares en 2023 y se proyectó que podría alcanzar los 608.71 millones en 2025. Sin embargo, enfrenta desafíos como bajos rendimientos y altos costos de producción.

NanoCel fue creado precisamente para resolver estos retos. Al utilizar insumos accesibles y abundantes, como los residuos de frutas, el proyecto mejora la eficiencia económica y ambiental de la biocelulosa, ampliando su potencial comercial e industrial.

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De hecho, este proyecto le valió a María Fernanda la medalla de oro en la categoría de Life Science durante la International Invention Competition for Young Moslems Scientists (IICYMS) 2025, organizada por la Indonesian Young Scientist Association (IYSA).

Luego de este triunfo internacional, María Fernanda iniciará su carrera universitaria en el programa académico Médico Cirujano y Partero en la UDEM y tiene la convicción de seguir desarrollando proyectos que integren ciencia,

Este proyecto le valió a María Fernanda la medalla de oro en la categoría de Life Science durante la International Invention Competition of Young Moslems Scientists (IICYMS) 2025.