Hacer para descubrirnos

Por: Elisa Téllez, Directora del Centro de las Artes UDEM

En los últimos meses he escrito en este mismo espacio sobre la creatividad: primero, sobre la importancia de hacerle un lugar en nuestra vida cotidiana y, posteriormente, sobre cómo pequeños rituales pueden ayudarnos a convertir la práctica creativa en un hábito. Una manera de seguir explorando estas ideas es mirar hacia nuestros hobbies, esas actividades que elegimos por el simple placer de practicarlas y que, a la vez, pueden revelar algo de nuestra forma de ser, de mirar y de relacionarnos con el mundo.

Sin extendernos demasiado en lo que es un hobby, se define como una actividad que hacemos por gusto, no por obligación, ni para cumplir una meta o para recibir un reconocimiento, sino simplemente porque lo disfrutamos. Puede ser algo artístico como dibujar, pintar, modelar, tomar fotografías, escribir o tocar un instrumento, pero también cocinar, leer, hacer deporte, hacer jardinería, jugar videojuegos o salir a caminar.

Las aficiones pueden tomar formas muy distintas. Hay quienes gustan de fotografiar momentos; otros disfrutan trabajar con la cerámica para concentrarse; también hay quienes escriben para ordenar sus pensamientos; otros dibujan para agudizar la mirada; o los que encuentran en la música una vía para conectar con sus emociones.

Crédito Foto de Ross Sneddon en Unsplash

Les dedicamos tiempo porque despiertan nuestra curiosidad, nos atraen, nos relajan, nos hacen sentir bien o simplemente nos interesan. Sin embargo, además de darnos disfrute, nuestros hobbies pueden ayudarnos a reconocer intereses, habilidades o inquietudes.

Podríamos pensar que una persona inquieta optaría por actividades que le permitan estar siempre en movimiento, mientras que alguien que vive con un ritmo acelerado podría encontrar en la cerámica, la pintura o la jardinería un respiro.

Un hobby puede ser una extensión de nuestra personalidad, pero también puede ayudarnos a encontrar un equilibrio con ella. En el caso de las prácticas artísticas, crear nos permite expresarnos y conocernos. Seleccionar un color, una forma, un material, una imagen o una palabra implica tomar decisiones, descubrir preferencias, ampliar nuestros límites y atrevernos a experimentar.

Estas actividades no solo hablen de quiénes somos, sino que también participen en la manera en que nos vamos cultivando. Las experiencias que vivimos, las personas que conocemos, los lugares que visitamos y las cosas que decidimos desarrollar van dejando huella en quienes somos. Por otro lado, también pueden servirnos para recuperar una parte de nosotros que habíamos dejado atrás. A lo mejor de niños disfrutábamos dibujar, bailar, construir cosas o tocar un instrumento y dejamos de explorarlo cuando crecimos porque dejó de parecernos útil. O hay algo que siempre hemos querido aprender y seguimos aplazando porque nuestros días se sienten saturados. Tal vez ya tengamos uno, pero no le dedicamos tanto tiempo como quisiéramos, aun cuando nos hace sentir especialmente conectados con nosotros mismos.

Crédito: Foto de Vitaly Gariev en Unsplash.

Los hobbies también pueden acompañarnos cuando estamos atravesando cambios. En momentos en los que nuestra rutina, clases, trabajo o situaciones se modifican, nos recuerdan que somos más que obligaciones y que existen intereses, habilidades y deseos que también nos definen. 

En una vida llena de tareas, responsabilidades y expectativas, inclinarse por una afición tiene un gran valor, pues estamos haciendo caso a nuestra curiosidad, siguiendo un interés, aprendiendo algo nuevo o recuperando algo que nos hacía felices. Y lo más valioso está en todo lo que sucede mientras nos dedicamos a ellos: observar, experimentar, imaginar, profundizar y equivocarnos sin miedo.

Por eso la invitación sería reflexionar sobre esas actividades que hemos dejado para después, preguntar qué nos gustaba hacer antes, qué nos da curiosidad ahora o qué hemos querido aprender o practicar. Simplemente para volver a encontrarnos con una parte de nosotros que está esperando un poco de tiempo y de atención.