
La clave de priorizar
Por: Valeria Alcalá, estudiante de la Licenciatura en Estudios Humanísticos y Sociales
Has concluido tu carrera universitaria con honores, tuviste una gran entrevista y ahora estás frente a tu primer trabajo después de graduarte, sin saber que los esquemas que conocías pueden desorientarte un poco.
Antes, en clase, levantabas la mano para obtener puntos por participación, con una respuesta que conseguiste del libro de texto. Ahora que eres profesional, es algo parecido, solo que debes aportar en juntas, además de preguntar sobre el tráfico y el clima en conversaciones casuales, y aprender el lenguaje de la oficina con palabras como team building (construcción de equipos) o networking (redes de contactos).
Cuando estabas en la universidad tenías claridad en tus horarios escolares, podías saltarte la clase de la que exentaste el examen, tener tiempo y energía para ir al gimnasio y no faltar a ningún evento social. Pero ahora que eres profesionista, dependes de la disponibilidad de tus clientes, tomando en consideración las distintas zonas horarias de aquel stakeholder internacional o dedicas horas a sacar adelante un proyecto en específico. Pasaste de saber qué actividad sigue en el Blackboard y visualizar la rúbrica que te asegura el 100 en tu calificación, a descubrir por tu cuenta los siguientes pasos, tomar decisiones y poner en práctica todo lo que aprendiste.

Pérez (2025) en su estudio Situación laboral y percepción de los egresados en su formación académica universitaria, menciona que para resaltar en el mundo laboral es esencial una formación continua para ser un “profesional flexible”, lo que significa tener una alta adaptabilidad a los cambios, aprender de manera continua, y adquirir nuevas habilidades y conocimientos según las necesidades del mercado laboral. Pero aunque estudies y tomes certificaciones que destaquen más tu currículum, hay que recalcar que tu bienestar dentro del puesto que tengas también es importante para no perder lo que en papel eres capaz de hacer.
Mi consejo clave es el siguiente: cultiva tu reputación profesional. Y no, no en el sentido de perder tu personalidad para caerle mejor a los demás. Te explicaré las razones del consejo a continuación:
Es común priorizar las tareas según su sentido de urgencia, y una forma de descifrar qué priorizar es al considerar el involucramiento de otros en la tarea o sus consecuencias. Por ejemplo, ahora de estudiante terminas primero el trabajo que es en equipo para no perjudicar el trabajo de tus compañeros, por encima de la tarea que se hace en individual. De la misma manera, reconocer las personas que son afectadas por tu acción (o inacción) es una técnica para poder navegar la duda de por dónde empezar.
Pero ¿por qué me debería de importar lo que otros opinen de mí? Porque al convertirte en profesionista de tiempo completo, tu ambiente laboral será una gran parte de tu vida. En la universidad cambias de profesores cada semestre y ves a distintos compañeros en cada clase mientras que, en la oficina, compartirás proyectos y retos con muchas de las mismas personas. En este caso, el consejo clave se interpreta en convertirte en un agente que habilite las relaciones que desees tener en tu día a día. De nuevo, no tienes que fingir ser alguien que no eres, sino simplemente ser respetuoso, completar tus tareas a tiempo, rendir cuentas a los demás y, en especial, no prometer cosas que no podrás cumplir.
Este último aspecto es por lo que primero pensé en el consejo de cultivar tu reputación profesional, porque significa también conocer tus límites para no perder la confianza que tienen los demás en tus capacidades. Y esta credibilidad (o falta dé) te acompañará en todas las áreas de tu vida. Por ejemplo, le dices a tu madre que luego lavarás los platos y no lo haces, ¿te creerá cuando digas que lo harás en la mañana para que te deje ir de fiesta en la noche? O imagina que irás con tu amiga por un café pero otra vez llegas tarde por una razón distinta a la anterior, ¿te seguirán llegando sus invitaciones? Incluso, piensa que chocaste en camino el examen de la clase a la que faltas, estás en el teléfono y has olvidado entregar la mitad de la tarea, ¿el profesor te dejará retomar el examen?
También puedes entender esto con el dicho: “El que mucho abarca poco aprieta”. Claro que hay cosas que están fuera de tu control, pero sí puedes reconocer tus límites antes de comprometerte con algo que no podrás cumplir. Considera tu agenda o las habilidades que aún no desarrollas y, especialmente, no descuides el bienestar físico, mental y emocional que necesitas para seguir siendo esa persona que cumple. Al tener años siendo estudiante puede que tengas más en claro estas limitantes, así que no te sientas mal si en el mundo laboral te toma un tiempo medir cuáles cargas puedes tomar y cuáles no.

Ahora bien, reconocer la importancia del bienestar es difícil cuando uno prioriza según urgencias. En la carrera te desvelas estudiando para ese examen y en el trabajo agendas una junta más en tu hora de comida. Pero cuando cultivas tu reputación profesional puedes darle también valor a tu bienestar sin sentirte culpable de hacerlo. Porque de esta manera comprendes que para ser tu mejor versión es necesario cumplir con estas necesidades. Por ejemplo: llegar al trabajo bien descansado para pensar con claridad en las lluvias de ideas, comer bien y ejercitarse para estar activo en las conversaciones con otros y tener hobbies para no tomarte de forma personal las críticas constructivas que recibes porque tu horizonte va más allá de los indicadores de tu empleo.
Así que, completa tus cursos y certificaciones hasta que tengas el currículum perfecto, de eso no tengo duda de que seas capaz. Pero cuando estés descontento o tengas problemas en tu transición al mundo laboral piensa ¿cómo puedo cultivar mi reputación? para que de esta forma sepas:
1) Priorizar tareas en consideración con los demás.
2) Ser habilitador del ambiente laboral que desees.
3) Conocer tus límites para cumplir tus promesas y mantener la confianza que los demás tienen en ti.
4) Cuidar tu bienestar para ofrecerle al mundo tu mejor versión.
Una buena reputación también te permitirá crecer en el ámbito laboral, ser recomendado y mantener buenas relaciones al transicionar de empleo, como un networking automatizado. Finalmente, si una situación externa ha retrasado tus avances, la credibilidad que ha construido tu reputación permitirá que tus acciones hablen por ti.
¡Bienvenido al mundo profesional!
Referencias
Pérez Rivas, G., A. (2025) Situación laboral y percepción de los egresados en su formación académica universitaria. Revista Política, Globalidad y Ciudadanía, 11(21), 55-74. https://doi.org/10.29105/rpgyc11.21-281

