PISYE: un cuarto de siglo de oportunidades

De lunes a viernes desde 2016, Fernando se levanta temprano y, tras arreglarse y desayunar, emprende camino a la financiera FINDE, donde trabaja como recepcionista y asistente de oficina.

Josué, por su lado, iba a la UDEM (antes de la pandemia y el confinamiento que representa) y por la tarde se lanzaba a las oficinas de John Deere para realizar sus prácticas profesionales en el departamento de Capital Humano.

¿Suena cotidiano? Es porque así lo es: ambos estudiantes, con discapacidad intelectual, son graduados del Programa de Inclusión Social y Educativa de la Universidad de Monterrey (PISYE) que en noviembre de 2020 cumplió 25 años de formar personas para ser más independientes.

Este programa brinda a los jóvenes con discapacidad intelectual la oportunidad de continuar su desarrollo formativo y académico, en un ambiente de convivencia universitaria, donde pueden participar en las diferentes actividades que conforman el Modelo Formativo UDEM.

Tal fue el caso de ambos graduados. Josué explicó que, de septiembre de 2019 a junio de 2020 —lo que duraron sus prácticas profesionales—, lo que más le gustó de trabajar en John Deere fue “la experiencia que pude obtener y conocer a las personas”; Fernando, quien tiene 29 años, dijo que estaba nervioso “porque no sabía cuándo me iban a dar mi equipo de trabajo o qué me iban a pedir, pero ya no me siento presionado, ya le agarré la onda y ya sé a quién pedirle las cosas. Solo fue cuestión de acostumbrarme”. La gente de la financiera también tuvo que adaptarse: al principio dudaban de Fernando, pero rápidamente se dieron cuenta de que era bueno. “Ya saben que puedo hacer las cosas, eso me hace sentir bien y me gusta que me tengan confianza”, dijo Fernando en entrevista para El Norte en noviembre pasado.

CULTURA Y ARTES PARA TODOS

En su primer cuarto de siglo desde su nacimiento, uno de los brazos más importantes de PISYE es el desarrollo y fine tuning de las habilidades sociales de los jóvenes mediante clases de baile, de teatro y deportes. Todo esto favorece su experiencia universitaria y facilita sus interacciones con la sociedad.

Este programa (que dura cuatro años) ha transformado la vida de 208 estudiantes y más del 50% de los egresados trabajan en procesos de inclusión laboral.