Construir un futuro

Por: Mariana Montes, colaboradora del Centro de Estudios del Futuro UDEM

Algo curioso de estudiar el futuro es que, para comprender su origen e importancia, habremos de viajar a los lejanos rincones del pasado. 

Pensemos en nuestros antepasados que escudriñaban la bóveda celeste en búsqueda de las respuestas a las preguntas más profundas sobre el porvenir. Y la madre naturaleza ciertamente contestó: comenzaron a detectar patrones en el cambio de las estaciones ahora llamadas primavera, verano, otoño e invierno que, a la vez, los llevó a identificar los mejores momentos para desplazarse, cazar, sembrar, cosechar o resguardarse. 

Esta comprensión de cómo operaba el entorno les permitió anticiparse, siendo sensibles a las variaciones de las temperaturas, las lluvias o la luz solar. Así, tomaron precauciones para sobrevivir los periodos del duro clima con la esperanza de que los mejores días regresarían. Eran los primeros futurólogos y la humanidad floreció gracias a ello.

Y es que, de acuerdo con la UNESCO, la alfabetización de futuros (futures literacy) es una habilidad que le permite a la gente comprender cómo el futuro comienza a dibujarse en lo que ven o hacen diariamente, mejorando la capacidad de prepararse, recuperarse e innovar conforme los cambios ocurren.

Crédito: Foto de Mike Kononov en Unsplash.

Utilizar la palabra “alfabetización” en “alfabetización de futuros” no es capricho, argumenta la UNESCO. Subraya la similitud con el aprender a leer o escribir porque es una capacidad disponible para todas las personas. Esto es verdad por dos motivos. El primero es que el futuro no existe. En otras palabras, no se encuentra escrito en las estrellas, sino que lo construimos con cada decisión y acción tomada. En el presente meramente existen posibilidades de futuro que se vuelven más viables o inviables de acuerdo con nuestras elecciones y las características del ambiente. El segundo motivo es que el futuro puede ser imaginado. Y dado que la imaginación es una característica humana, podemos instruirnos en visualizar el futuro de diferentes maneras. 

Vamos a verlo así. Piensa que organizaste una fiesta para celebrar tu cumpleaños. Ves el reloj: la 1 de la tarde. Faltan varias horas para que tus amigos lleguen. Sin embargo, también notas que ha aumentado la probabilidad de tormenta. Las nubes grises y el sonido del trueno ya auguran una noche lluviosa. Entonces, imaginas las posibilidades: posponer la reunión al siguiente fin de semana, o bien, modificar el plan actual, como colocar la comida en la sala en vez del jardín, tener los paraguas listos o –solo por si acaso– contar con almohadas extra por si alguien necesita quedarse a dormir. En el presente –a la 1 de la tarde– la fiesta todavía no existe, pero eso no te detuvo de crearla en la mente. Dependiendo de tu decisión, la fiesta podría o no ocurrir. Solo tú eliges ese futuro.

Por supuesto que todos los mañanas son inciertos. Si regresamos al caso de nuestros antepasados, fenómenos como las sequías o los incendios ciertamente condenaron los mejores planes al fracaso. Ahora, milenios después, tampoco estamos exentos de un mundo volátil: cambio climático, crisis económicas, incremento en los precios, fricciones sociales y el advenimiento de la IA son algunos elementos sobre los cuales los individuos tienen poco control y que, no obstante, demandarán adaptación, argumenta el Foro Económico Mundial.

Crédito: Foto de Myron Mott en Unsplash.

En su Future of Jobs Report, esta organización proyecta que, en las próximas décadas, la ampliación del acceso digital, los avances en la robótica, la transición a energías más verdes y el machine learning moldearán el mercado laboral: pedirán profesionistas con pensamiento analítico, flexibilidad, agilidad y liderazgo. Las habilidades de rápido crecimiento serán las relacionadas con el uso de la IA, el big data y la ciberseguridad, junto con la creatividad, la solución de problemas y el aprendizaje continuo. También ganará peso la responsabilidad ambiental, la gestión del talento y la mentoría. Por ello, los empleadores priorizarán la capacitación permanente y la contratación de gente abierta a la progresión de sus roles. Dicho de otro modo, tu futuro trabajo quizá no exista aún.

Más allá de sentir angustia o temor, la alfabetización de futuros es una invitación a ver más allá de la comodidad por lo conocido y arrojarnos con ojos abiertos a todas las posibilidades que el porvenir ofrece. Retomando las palabras de la UNESCO, sin imágenes del futuro que inspiren la esperanza y llamen a la colaboración internacional, existe mayor riesgo de pesimismo. 

“Democratizar la imaginación de posibles futuros abre nuevos horizontes de la misma manera que el establecimiento de la lectura y la escritura universal transforma a las sociedades humanas”, concluye la agencia. “Esto es un ejemplo de lo que entendemos por ‘cambio en las condiciones que permiten el cambio’. Una poderosa transformación de lo que la gente puede puede saber, imaginar y hacer”.

Referencias:

UNESCO. Futures Literacy: An essential competency for the 21st century. Recuperado de 

https://www.unesco.org/en/futures-literacy/about

World Economic Forum. Futures of Jobs Report 2025. Recuperado de https://www.weforum.org/publications/the-future-of-jobs-report-2025