Los kilos que nos dejó la pandemia

Por Idalia Caballero, profesora UDEM y Directora del Programa Académico de Nutrición

Un regalo nada bonito que la pandemia nos dejó a su paso fueron los kilos de más que ganamos por pasárnosla todo el día encerrados haciendo home office. Y lo alarmante aquí es que desde hace ya un tiempo que comenzamos a reintegrarnos a la presencialidad, pero notamos en nosotros los estragos de la vida cien por ciento sedentaria: la ropa ya no nos queda, no tenemos la condición física de antes y nuestros hábitos alimenticios son todo menos saludables.

Claro que, antes de que se declarara la pandemia por el SARS-Cov 19 en marzo de 2020, ya existían cifras significativas de sobrepeso y obesidad a nivel mundial en donde México tiene el segundo lugar y primero en obesidad infantil. Lo que trae como consecuencia el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas como es el caso de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, por mencionar algunas.

Nuestra sociedad en su mayoría confunde de manera frecuente el placer y satisfacción con los excesos en la ingesta de calorías vacías; es decir, que no aportan valor nutrimental, el tamaño de las porciones y la falta de actividad física. Además, algunas personas perciben que un estilo de vida saludable como parte de una prohibición.

Y no tiene por qué ser así. Alimentarse de manera sana y mantenerse en forma por supuesto que al inicio requieren de disciplina, pero después de que se forman los hábitos, puedes darte licencias en la comida siempre y cuando no abuses de las calorías y mantengas el ejercicio.

Como con el fin de evitar contagios, la mayoría de los trabajos de oficina se transformaron para realizarse online, desarrollamos muy poco la planeación de los tiempos. ¿A qué hora es aconsejable levantarse de la cama? ¿Y si desayuno frente a la computadora? Aunque ya se pasó mi hora laboral, ¿debo seguir trabajando un rato más para adelantar pendientes? 

A pesar de que en la mayor parte de trabajos se trasladaron a casa para evitar contagios, tomando en cuenta la flexibilidad por parte de la empresa, existe poca (o nula) planeación de los tiempos ya que el sedentarismo aumentó de forma considerable, la mala elección de los alimentos, incluso los hábitos alrededor de la comida, ya que algunos comían frente a la computadora, en medio de las video llamadas, lo que incrementa un mayor riesgo de padecer sobrepeso y obesidad.Como le dedicábamos más tiempo a la computadora, y además no podíamos salir, se incrementó el riesgo de padecer sobrepeso y obesidad.

Un estudio publicado en The Lancet afirma que presentar sobrepeso y obesidad conlleva a un pronóstico grave en personas que contraen Covid. Sobre todo en los jóvenes, que incluso podrían llegar a sufrir el mismo nivel de riesgo que presentan los adultos mayores.

La gran mayoría de estos factores de riesgo se pueden prevenir. ¿Cómo? Muy sencillo, a través de un abordaje interdisciplinario. Es decir, realizar pequeñas modificaciones en la calidad de la alimentación y, por supuesto, incrementar la actividad física. Por ejemplo, si pasas nueve horas diarias frente a la computadora, es necesario fijar una hora para hacer ejercicio, y planear bien las comidas que ingerirás durante la semana que incluyan las porciones correspondientes de verduras, carne y nutrientes.

Puede que al inicio te parezca cansado y hasta fastidioso, pero siendo constante y con el paso del tiempo comenzarás a notar cambios positivos en tu salud.


Fotos por: Claudio Schwarz y Justus Menke, vía Unsplash